Los perros, al igual que las personas, pueden sufrir de una lesión medular que les impida la movilidad de las patas traseras. Un accidente, una caída, una enfermedad y en algunos casos los malos tratos de algún mal llamado humano pueden causar el problema. Hace no mucho tiempo, si esto sucedía lo más frecuente es que el veterinario recomendara que el animal fuera eutanasiado para evitarle sufrimiento. Pero ya no es así.
Hoy la medicina, también la veterinaria, ha avanzado mucho y las clínicas cuentan con Instrumental quirúrgico veterinarios traumatólogos y adelantos que permiten intervenir con éxito en muchos casos. Pero, ¿y si el perro queda sin movilidad en las piernas? Pues tampoco tiene que suponer el fin, aunque sí un mayor compromiso por parte de los humanos para que el peludo tenga una vida plena y muy feliz. Un compromiso que durará toda la vida del animal.
Tal vez hayas visto en Internet las sillas de ruedas para perros. Se trata de carritos que se atan a la cintura del animal y que recogen sus patas traseras. Dado que el perro puede mover las delanteras, al caminar con ellas arrastra la parte trasera sobre el carro pudiendo correr y jugar casi con la misma normalidad que un perro con patas. Cierto es que esto conlleva un periodo de aprendizaje, pero suele resultar muy sorprendente como el animal se acostumbra rápido a su nuevo tipo de vida.
Al contrario que las personas, el perro no se queda estancado pensando en lo que tenía y ha perdido, sino que se adapta a lo que tiene y trata de ser feliz con ello. Y, en la gran mayoría de casos, lo consigue rápidamente. Un poco más complicado suele ser hacer entender a los dueños que no tienen que sentir compasión por un animal que es plenamente feliz y está satisfecho con su calidad de vida.
El mayor problema con este tipo de animales suele venir dado por la necesidad de llevar pañal gran parte del día ya que en muchos casos y debido a la lesión, no tienen control de los esfínteres. Esto es un esfuerzo extra para los dueños que también tienen que ayudar al animal a acomodarse durante la noche quitándole el carrito para que descanse y realizando con él sesiones de fisioterapia caseras, así como dándole en algunos casos tratamientos para posibles dolores o molestias que puedan tener.