Invertimos para el futuro

Empresa sin actividad Vs empresa liquidada

Hay sociedades limitadas que cuentan tan solo con dos o tres socios. Cada uno de ellos pone un pequeño capital inicial para comenzar el proyecto y uno de ellos se convierte en el administrador. Pasado un tiempo, por el motivo que sea, se decide no continuar con el proyecto. Hasta aquí, todo muy normal, pero el problema viene cuando los socios deciden dejar la empresa sin actividad, pero no liquidan la sociedad.

Muchas personas si una empresa cesa su actividad, ya no hay que hacer más trámites, pero no es así. Si no se ha liquidado la sociedad, habrá que seguir presentando las cuentas en Hacienda y, de no hacerlo, el administrador puede tener que afrontar una multa, al ser la persona responsable (en estas empresas suele ser un administrador único). 

Muchas personas desconocen estas obligaciones y el hecho de que esa empresa continúa existiendo incluso sin actividad. Piensan que para qué liquidar cuando no hay nada para repartir, caso de empresas que cierran pero que no tienen ni dinero en las cuentas ni nada de valor que pueda ser objeto de reparto. O, directamente, se reparten las cosas sin más, porque dado el pequeño valor de lo que ha quedado creen que no compensa pagar una notaría.

Si eres administrador de una empresa, siempre tienes que liquidar la sociedad. De no hacerlo, las responsabilidades económicas que puedan surgir serán tuyas. Por eso, si no sabes cómo actuar contacta con Abogados en Vigo especializados para que te digan qué pasos tienes que dar. Siempre es recomendable dejar todo bien cerrado y la sociedad disuelta para evitarse sorpresas futuras que nunca van a ser agradables y que pueden suponer una multa elevada.

Cuando las cosas se hacen por las buenas, liquidar una empresa es sencillo, es un mero trámite que tiene un coste bajo, notaría y poco más. Pero cuando no hay un acuerdo los problemas pueden ser bastante engorrosos. Incluso hay casos en los que las multas llegan años después de haber dejado la empresa en suspensión y el administrador ni siquiera sabe cómo contactar con sus antiguos socios para poder celebrar la junta y liquidar la empresa. En este caso, los abogados pueden ser muy útiles ya que hay casos en los que incluso es necesario acudir a juicio para poder dejar todo legalmente correcto y no tener que preocuparse por nada más en el futuro.

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