Se conoce como ladrillos cultivados decorativos a un material de construcción muy innovador que está empezando a ser conocido en nuestro país. Su apariencia es la de un ladrillo normal, pero están fabricados con materiales no contaminantes, en parte reciclados, lo que hace que sean mucho más sostenibles y ecológicos que los ladrillos de toda la vida. En algunos casos se utilizan para levantar paredes, tal como se utilizarían los ladrillos convencionales, pero en el caso que nos ocupan, se trataría de ladrillos decorativos. Vamos a conocer un poco más sobre estos elementos de construcción y decoración y cómo utilizarlos:
-Para el jardín. Todos hemos visto los muretes que se hacen en el jardín alrededor de un árbol o para marcar una zona que se va a cubrir con plantas ornamentales. Pues los ladrillos decorativos son una excelente opción para realizar estas demarcaciones de una forma elegante que puede pasar desapercibida al usar tonalidades similares a las del entorno o que puede destacar, al elegir material con un color que haga un contraste con el lugar en el que se sitúan. Se pueden elegir ladrillos de un solo tono o combinar dos o mas tonalidades dentro de la misma gama para darle un aspecto más natural y elegante.
-Para revestimiento exterior. Las imitaciones de ladrillo siempre han tenido un gran éxito en las fachadas. Se han utilizado de muchos tipos, siendo muy populares en los ochenta y noventa los recubrimientos antihumedad que eran como grandes adhesivos que se colocaban sobre la pintura. Pero el ladrillo decorativo imita con total elegancia y naturalidad al ladrillo de siempre, aunque dándole los acabados que se buscan hoy en día. Desde un acabado tosco, que hace pensar en bloques tallados a mano, hasta los más refinados dignos de los espacios más sofisticados.
-Para revestimiento interior. Con el ladrillo decorativo puedes dar a tu espacio abierto la apariencia de un loft de los años setenta de Nueva York o puedes jugar a colocarlos sobre una pared para conseguir llamar la atención sobre la misma. Es una buena elección si se quiere recubrir una chimenea, logrando que sea un elemento muy llamativo en el salón. Y también puedes usarlo en la pared que da al exterior, para dar la sensación de una pared de ladrillo desnuda. Las opciones son tantas como quieras imaginar ya que hay muchos acabados diferentes y tonalidades.